En Malinas pasearás entre palacios, la torre de San Rumoldo, iglesias, el Beaterio y las antiguas puertas de la villa, todo ello en un radio muy cercano. El reducido centro histórico es como un museo al aire libre en el que podrás descubrir numerosos monumentos mientras lo recorres. Nada más salir de la ciudad, en Onze-Lieve-Vrouw-Waver, el Jardín de Invierno del Convento de las Ursulinas destaca como una auténtica joya en la región.
12 puertas de acceso
Entre los siglos XIII y XIX, la ciudad estaba rodeada por una impresionante muralla que contaba con una docena de puertas y varias torres. Las puertas, la muralla y el foso, que reciben la denominación conjunta de «el amurallamiento», servían para proteger la ciudad en caso de asedio, así como de puestos de control para las personas que entraban y salían de ella. De ellas, tan solo ha sobrevivido la Puerta de Bruselas.